Suele ser común observar en los anuncios publicitarios que ofrecen conexiones a distintos servidores de Internet, la insuficiencia informativa, los ocultamientos e imprecisiones de todo tipo. En muchos casos la información que se da sobre el costo del servicio es parcial o confusa, induciendo a error al consumidor. Se le suelen ocultar o disimilar los aspectos desventajosos, tales como variaciones del costo por el transcurso del tiempo, gastos por digitalización de líneas telefónica, y dificultades para dar de baja el servicio contratado.
La información adecuada y suficiente debiera ser un elemento esencial en la publicidad de esta clase de servicios relativamente novedosos y de características cambiantes.
En muchos de los avisos de conexión a Internet resulta difícil saber si el costo total de la conexión para el usuario y si se producen o no variaciones en el mismo con el transcurso del tiempo. La información es parcial, ocultando los aspectos desventajosos para el consumidor.
Es común observar en estos avisos que un texto redactado en letra minúscula, a menudo ilegible en publicidades gráficas o televisivas, modifica sustancialmente lo ofrecido en letra mucho más grande, que sirve de anzuelo para el consumidor, con lo cual la propuesta aparentemente muy ventajosa queda condicionada.
Este tipo de publicidades no cumplen con el criterio de buena fe contractual ni con el deber de información previsto por la ley de defensa del consumidor (Ley 24.240). Resultan engañosas por lo tanto, al inducir a error al consumidor sobre las características del servicio, quedando encuadradas en el artículo 9 de la Ley de Lealtad Comercial (Ley 22.802)